lunes, 25 de junio de 2012

domingo, 24 de junio de 2012

El arte es increíble. Podemos crear infinitas cosas, sólo es necesaria la imaginación y las ganas. Una historia, un escenario, una melodía, una imagen. Hasta nosotros mismos podemos ser arte.
El arte es estilo, originalidad, libertad. El arte es infinito, y eso es lo que lo hace vivo y, justamente por eso, no tenemos que limitarlo. No podemos limitarlo. Está en cada artista y en todo lo que hacemos.
El arte mueve masas, cambia ideologías o las reafirma. Nos hace conocer cosas nuevas todo el tiempo, es una renovación constante que nunca cae.
El arte merece respeto, utilizándose como o para un trabajo o no. El arte es ahora. Evoluciona constantemente. No hay que dejar que escape. No se puede dejar para mañana o para unos minutos después.
El arte llama: viene a nosotros unos momentos, llamados inspiración, y luego nos da espacio para poder plasmarlo en una hoja, un lienzo, una melodía o simplemente en actos.
El arte debe ser bienvenido en todo momento y aprovecharlo al máximo, porque por más que sea infinito, nosotros no lo somos.
No pares nunca de correr, tu libertad no es tan grande.
¿Por qué tenemos que ser como la sociedad lo impone, o peor, como nosotros nos dejamos convencer de como debe ser? BASTA DEL PROTOTIPO DE MUJER. No por ser delgada vas a ser más o menos linda, o vas a ser mejor o peor. Sinceramente me dan bronca las minas que se dicen feas o gordas por un simple modelo de mujer u hombre. (Porque por más que no lo digan, varios hombres deben pensar en esto también). No se tiren abajo por este tipo de cosas, no se dejen dominar como la mayoría. ¡Aguante el morfi, aguante tener de dónde agarrar! 
Espero que alguien comparta mi punto de vista y que caigan en la realidad. Se los dice alguien que sufrió mucho por este tema, pero al fin y al cabo abrió su mente y consideró las opiniones ajenas. ¡No se encierren! 

viernes, 22 de junio de 2012


Si no te digo todo lo que te amo es porque ya no existen las palabras para describir lo que siento por vos. No tiene comparación alguna con ninguna otra cosa que haya ocurrido en el pasado. Sos la mayor influencia en mi vida, y creo que eso no lo sabías. Sos mi motivación para seguir adelante, mi sostén el los buenos y en los malos momentos, mi pareja y mejor amigo. Te admiro en todos los aspectos, tenes un talento increíble y una personalidad única. Si bien doy todo lo que puedo por vos, siento que no es suficiente para agradecerte todo lo que vos das por mi.  Nunca me sentí tan afortunada de estar con alguien como me siento estando con vos. Sos el que completa la parte vacía en mí y me duele pensar que algún día no te voy a tener. ¿Cuánto tiempo más estarás conmigo? No lo sé, no lo sabés y no lo sabe nadie. Pero lo que sí sé es que el amor es eterno mientras dura, y yo lo quiero hacer durar por el resto de mis días.

jueves, 21 de junio de 2012

Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar. Me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas, y sólo las centellas la tierra iluminar. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno, manando sangre y cieno que impida el respirar. Y allí un sepulturero de tétrica mirada, con mano despiadada los cráneos machacar. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo e inmóvil en el suelo, sin mecha al parecer. Y luego embravecida que estalla y que se agita, y rayos mil vomita y muertos por doquier. Que el trueno me despierte con su ronco estampido, y al mundo adormecido le haga estremecer. Que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento, que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. La llama de un incendio que corra devorando y muertos apilando quisiera yo encender; tostarse allí un anciano, volverse todo tea y oír como chirrea... ¡Qué gusto!, ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada, de flores despojada, sin fruto, sin verdor. Ni pájaros que canten, ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. Allá, en sombrío monte, solar desmantelado, me place en sumo agrado la luna al reflejar, moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer; les abran las entrañas, les rasguen los tendones, rompan los corazones sin de ayes caso hacer. Insólita avenida que inunda fértil vega, de cumbre en cumbre llega y arrasa por doquier; se lleva los ganados y las vides sin pausa, y estragos miles causa, ¡qué gusto!, ¡qué placer! Las voces y las risas, el juego, las botellas, en torno de las bellas alegres apurar; y en sus lascivas bocas, con voluptuoso halago, un beso a cada trago alegres estampar. Romper después las copas, los platos, las barajas, y abiertas las navajas, buscando el corazón; oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. Me alegra oír al uno pedir a voces vino, mientras que su vecino se cae en un rincón: y que otros ya borrachos, en trino desusado, cantan al dios vendado impúdica canción. Me agradan las queridas tendidas en los lechos, sin chales en los pechos y flojo el cinturón, mostrando sus encantos, sin orden el cabello, al aire el muslo bello... ¡Qué gozo!, ¡qué ilusión!